Cada maestrillo tiene su librillo

 

Hace unas semanas comencé a impartir el curso de ALFABETIZACIÓN DIGITAL en Jódar, en pleno corazón de la sierra Magina.

La verdad es que resulta muy complicado estar toda la mañana trabajando como técnico de empleo en Cáritas y salir corriendo como alma que lleva el diablo de Jaén para acudir a Jódar a dar clases por las tardes.

Estas últimas semanas estoy llevando un ritmo frenético y no es nada fácil.

El trabajo en Cáritas requiere mucho esfuerzo, empatía, asertividad y escucha activa.

Las personas que acuden al programa de empleo no sólo buscan un trabajo, también necesitan alguien que los escuche, alguien a quien contar sus problemas, sentirse comprendidos...

El curso de alfabetización digital necesita de preparación y mucho esfuerzo. No es solo impartir, hay que hacer que las clases sean amenas y divertidas, tienes que motivar a tu alumnado. 

En este caso alumnas, que vienen de trabajar de la campaña de la aceituna, muy cansadas y con otras preocupaciones mayores que aprender competencias digitales.

Combinar dos trabajos puede ser muy estresante, hay que aprovechar cada momento libre, tenerlo todo muy claro, esquematizar...

Por eso cada maestrillo tiene su librillo...


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